Neologismo estructural.
°Un círculo vicioso comercial
Dejando de lado los discursos políticos y macroeconómicos, este tipo de actividad refleja realmente el sentir de una sociedad que necesita sobrevivir al margen de un mundo globalizado.
Gobiernos federales, estatales y municipales han realizado un sin fin de operativos, algunos con éxito y otros en donde se ve el gran poder que han amasado estos comerciantes, ponen en duda los modelos de desarrollo implementados por la estructura económica federal.
Resulta importante mencionar que la incidencia de este fenómeno reside en los cambios de la composición urbana y rural, que son los principales componentes del sector económico informal, aunado a los cambios en las zonas que antes se consideraban rurales y que ahora han optado por urbanizarse, pasando de una economía basada en artículos agrícolas a una que se encuentra en la composición de materias de primera necesidad pero industriales.
Debemos mencionar que los cambios en la composición de la población urbana y rural modifican la estructura de las personas empleadas en el sector informal de la economía. Así, dado que de 1970 a 1995 la población ha tendido a urbanizarse, podemos asumir que la economía informal, que en un principio era básicamente agrícola, con el tiempo se fue trasladando a la ciudad. Adicionalmente, se observa que en términos absolutos el número de trabajadores del sector informal crece conforme lo hace la Población Económicamente Activa, pero a tasas menores.
La derrama económica del comercio informal sube como la espuma, colocándose cada vez mas en un nivel aparejado con el comercio formal, su crecimiento se asocia a las escasas oportunidades de empleo bien remunerado en el país, por lo que en situaciones de crisis tiende a incrementarse, por lo el ambulantaje es directamente proporcional al tiempo que dure una crisis económica.
Este tipo de población está compuesto, principalmente, por personas que venden joyería, zapatos, ropa y artículos en sus casas, las personas que venden en las calles, por ejemplo: los que venden chicles, frutas, etcétera, y hasta el narcotráfico se encuentra en la clasificación de este tipo de negocios.
Uno de los atractivos para los futuros comerciantes en este tipo de rubro, son las facilidades con las que trabajan, según fuentes de la CANACO (Cámara Nacional de Comercio), el 30% de la economía mexicana opera ya ilegalmente, por lo que empresarios establecidos han solicitado un alto a este tipo de comercio, argumentando que contribuye a la competencia desleal al no pagar impuestos ni todos los derechos fiscales que se necesitan para operar.
Hasta el momento, la Secretaría de Hacienda reconoce que hay 2.3 millones de micro negocios (63% del total) que no están registrados y dan empleo al 29% de la población ocupada, es decir, se ha considerado un arma de doble filo, por un lado se encuentran bajo una tónica de generar plazas laborales pero siempre laborando bajo un esquema de la inequidad.
¿Y LOS MICRO CHANGARROS?
Al comienzo del sexenio de Vicente Fox, se dio auge a la entrada de un programa denominado ‘micro changarros’, con la finalidad de adherir a este tipo de personas, económicamente activas, a los estatutos fiscales vigentes. Este programa federal despertó las esperanzas de miles de mexicanos para poder administrar su propio negocio, cuestión que no fue nada fácil para el ciudadano común en donde después de solicitar un crédito, era casi imposible pagarlo, por lo que el solicitante quedaba endeudado, por el resto de su vida.
Es ahí donde se encuentra la realidad inmediata, laborar a un lado de lo establecido, como lavacoches, vendedor de productos chinos, vender osos de peluche en un crucero, o colocar estantes metálicos y grabar tus discos piratas, con el solo fin de poder subsistir y poder cumplir con tu familia.
Entonces, estamos hablando que esto es sólo la punta del iceberg, ya que cuando se habla de acabar con el ambulantaje no se trata de quitar los puestos de la calle (que es usualmente lo que realizan las autoridades), pero no se han detenido a los cerebros de toda esta red comercial, a los llamados ‘peces gordos’, los ‘zares’ del material apócrifo.
Con esta crítica no se trata de defender ’lo indefendible’, se trata de un mal necesario, de algo que las mismas trabas fiscales, que los modelos de desarrollo económico, que el mismo sistema han generado, y que en muchos de los casos se origina de la falta de empleo bien remunerado, que garantice un bienestar personal al que todo individuo tiene derecho, al fin y al cabo, es producto del mismo gobierno.